Una vez que Valeria estuvo a salvo, Leo se giró hacia Gabriela. Ya no había rastro del hombre que había dudado un segundo antes; solo quedaba el CEO implacable, el hijo de Luna y Damián.
"Acabas de entrar ilegalmente en una propiedad privada. Y acabas de amenazar a una empleada de la corporación. No eres mi prometida, no somos nada y nunca lo fuimos. Te advertí que no eras relevante para mi vida."
Gabriela comenzó a llorar histérica "¡Mientes! ¡Me amas! ¡Soy tu tipo! ¡Ella es una don nadie, es solo una secretaria que quiere tu dinero!"
Leo no elevó el tono, pero su frialdad era más letal que cualquier grito. Tomó su teléfono y marcó Seguridad.
Leo tomó el teléfono, mirando a Gabriela con disgusto "Soy Leo Ferrer. Necesito a tres guardias en mi despacho ahora mismo. Saquen a esta persona del edificio. Prohíbanle el acceso a todas las propiedades de Selene Global de por vida. Y contacten a mi equipo legal; quiero una orden de restricción. Esto no es una sugerencia. Háganlo."
Gabriela