Una vez que Valeria estuvo a salvo, Leo se giró hacia Gabriela. Ya no había rastro del hombre que había dudado un segundo antes; solo quedaba el CEO implacable, el hijo de Luna y Damián.
"Acabas de entrar ilegalmente en una propiedad privada. Y acabas de amenazar a una empleada de la corporación. No eres mi prometida, no somos nada y nunca lo fuimos. Te advertí que no eras relevante para mi vida."
Gabriela comenzó a llorar histérica "¡Mientes! ¡Me amas! ¡Soy tu tipo! ¡Ella es una don nadie, e