Arthur Vance insistió en ofrecer una cena de "cortesía" en la cubierta de su yate, el Gilded Cage. Paz, con su instinto de loba de negocios, aceptó solo para ganar tiempo mientras los mecánicos revisaban el avión.
—Mantén a los niños en la villa con Alice, Oliver —susurró Paz—. Mía y yo iremos a ver qué quiere este tiburón.
Durante la cena, mientras Vance intentaba deslumbrarlas con champán de mil dólares y promesas de "paz corporativa", Paz dejó caer su servilleta. Al agacharse, notó algo extr