CAPÍTULO 250. Ecos que no se apagan.
Capítulo 250
Ecos que no se apagan.
Gabriel no había dormido en toda la noche. No porque no pudiera cerrar los ojos, sino porque cada vez que lo hacía, aquella voz en el auricular de su celular regresaba a su cabeza. No con palabras claras, sino con ese tono exacto, seguro pausado, sin apuro. Como alguien que sabe que tiene el control del tiempo… y de la conversación.
Había intentado engañarse. Decirse que era cansancio, que la mente repite lo que no entiende. Pero no era eso.
Esa voz no volvía