CAPÍTULO 297. Daños colaterales.
Capítulo 297
Daños colaterales.
El día siguiente, la rutina dentro del penthouse había cambiado de forma irreversible. No porque hubiera más trabajo o porque la agenda se hubiera multiplicado: cambiaba la manera de mirarse entre ellos. Las conversaciones se movían en torno a huecos donde antes había certezas.
Isabela no quiso ver noticias. Se sentó junto a la ventana con una taza de té que se enfrió antes de que llegara a sus labios. Por el rabillo del ojo notaba el ajetreo: Silvio en la mesa c