CAPÍTULO 300. La grieta pública.
CAPÍTULO 300
La grieta pública.
La noticia no estalló. Se filtró y se esparció como pólvora.
No hubo un comunicado oficial, ni conferencia con micrófonos alineados, ni titulares sincronizados. Lo que apareció fue un hilo suelto en una red demasiado tensa. Un dato incompleto en un medio digital menor. Una mención ambigua en una columna de opinión. Un “según fuentes cercanas a la investigación” que nadie firmó, pero que todos leyeron.
Y a partir de ahí, la historia empezó a caminar sola.
En el penthouse, el primer indicio llegó como llegan ahora casi todas las cosas importantes: una alerta en el teléfono de Valeria. No era un mensaje directo, sino una notificación de seguimiento. Abrió el enlace con el gesto mecánico de quien ya espera el golpe.
—Ya salió —dijo en voz baja.
Gabriel levantó la vista desde la mesa donde revisaba notas. Isabela estaba de pie junto a la ventana cerrada, con una taza de café que no había probado.
—¿Qué salió? —preguntó ella, sin girarse.
Valeria leyó en sile