Raffael, al ver aquello, salió corriendo del coche.
Estaba preocupado por la mujer que ahora ocupaba su corazón y su mente.
Intentó cargar el cuerpo inconsciente de Lyra para llevarla al coche.
Tras varias caídas por el camino de tierra mojado y resbaladizo, finalmente lo logró.
Pero no sabía qué hacer. La ropa de Lyra estaba empapada, al igual que la suya.
En medio del pánico, Raffael se sobresaltó al escuchar unos golpes en la ventana del coche.
Una mujer de cabello largo estaba de pie, soste