Capítulo 47

El coche negro que transportaba a Raffael y Lyra se detuvo frente al apartamento. Aquella tarde, la lluvia caía con fuerza.

Raffael fue el primero en salir, abrió el paraguas y esperó a que Lyra bajara. Su rostro reflejaba agotamiento — el cabello aún mojado, los ojos hinchados, los hombros temblorosos. No le quedaban fuerzas para decir nada; simplemente siguió los pasos de Raffael hacia la puerta del apartamento en silencio.

Una vez que la puerta se cerró tras ellos, Lyra se quedó inmóvil en l
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