Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa tarde caía sobre Ashbourne con un resplandor anaranjado y melancólico que bañaba las paredes del salón principal, alargando las sombras de los muebles como dedos oscuros.
Eleanor estaba sentada junto a la ventana, fingiendo leer un libro de poesía que yacía abierto en su regazo. Ninguna de las palabras lograba traspasar la barrera de su ansiedad. Fue entonces cuando su ma







