Mundo de ficçãoIniciar sessãoLord Ashford esperaba en la penumbra de su gabinete privado, una habitación sobria y masculina en la planta baja de la posada *La Corona del Ciervo*, donde se alojaba durante sus cada vez más frecuentes estancias en la campiña.
La única lámpara de aceite, colocada sobre la pesada mesa de roble, proyectaba un resplandor amarillento y danzante que alargaba las sombras hasta los







