Mundo ficciónIniciar sesiónEl verano había llegado a Ashbourne con su calma engañosa, desplegando un manto de dorada placidez sobre los campos. Las espigas de trigo ondulaban en suaves olas bajo un sol tibio y generoso, el río serpenteaba perezosamente junto al viejo molino, y en los jardines, las rosas estallaban en un esplendor de carmines y blancos inmaculados, llenando el aire con su fragancia embriagadora. Pero para Eleanor, cada pétalo, cada susurro de l







