Cuando Tariq y Eleanor llegaron a casa esa noche ambos venían enfurruñados.
Tariq se sentía tan molesto que comenzó a quitarse la ropa a mitad de camino y a dejarla tirada donde callera. Se desanudó la corbata, la arrancó de su cuello y la lanzó sobre el sofá.
El saco salió volando inmediatamente después, mientras reñía con ella.
— Me has hecho pasar un momento muy incómodo esta noche. — Soltó Tariq mientras caminaba por la sala de estar del ático.
— ¿De qué rayos estás hablando? Fuiste tú el q