Ella escuchó el murmullo de voces masculinas en el silencio de la noche, provenían de la oficina de Tariq. Se acercó para preguntarle si quería un café ya que parecía que iba a quedarse trabajando hasta tarde.
La puerta estaba apenas entornada. Eran dos voces, murmurando bajo. Ninguna de las dos era de Tariq, eran a Amir y Nasser. Parecía que Tariq aún no había llegado. Lo estaban esperando.
Eleanor se detuvo silenciosamente, la curiosidad la obligó a acercarse. Se escondió detrás de la puerta y