A las 8:47 de la mañana siguiente, el teléfono de Sofía sonó. Era Rosa, la asistente que cuidaba a Lupita.
—Señorita Mendoza… alguien dejó un paquete en la puerta de la escuela. Dentro había una foto de Lupita saliendo del edificio ayer, y una nota que decía: “Dile a tu hermana que el tiempo se acaba. Si no vuelve a Guadalajara, la niña pagará el precio”.
Sofía sintió que se le helaba la sangre.
—Rosa, ¿Lupita está bien?
—Sí, está dentro de la escuela con los guardias. Pero está asustada.
—Dile