La mañana siguiente amaneció clara y fría sobre la CDMX. Sofía despertó en la cama king size de Mateo, envuelta en sábanas negras que olían a él. Lupita ya estaba en la cocina con Rosa, riendo mientras comían hotcakes. La normalidad de la escena le dolió en el pecho de una forma buena.Mateo salió del baño con una toalla alrededor de la cintura, gotas de agua resbalando por su pecho marcado. Se inclinó y la besó despacio, profundo, como si tuviera todo el tiempo del mundo.—Hoy te presento a mi círculo —le dijo contra sus labios—. Diego, mi mejor amigo y abogado. Rosa ya la conoces. Y mi jefe de seguridad, Carlos. A partir de ahora, ellos son tu familia también.Sofía se tensó.—¿Tu círculo? ¿Eso significa…?—Que eres mía —terminó él por ella, mordiéndole el labio inferior—. Y lo que es mío, se protege. Punto.A las 9:30 estaban en la torre de León Group. Mateo la llevó personalmente al piso 48, con la mano en la parte baja de su espalda, posesivo y público. Varios empleados los mirar
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