Capítulo 20 Dejé de Huir

A la mañana siguiente, Sofía se levantó temprano. Mateo todavía dormía, con un brazo posesivo alrededor de su cintura. Ella lo miró un segundo, le besó el pecho y se levantó con cuidado.

Se vistió con un traje negro elegante, se recogió el cabello en un moño bajo y se miró al espejo. Ya no era la misma chica que había llegado a CDMX huyendo con una mochila y miedo en los ojos. Esa chica ya no existía.

Bajó al piso 48 de la torre León Group y pidió una reunión con el equipo de relaciones públicas.

—Quiero hacer una declaración —le dijo a la directora de PR, una mujer de unos cuarenta años llamada Laura—. Hoy. En vivo. Sin guion. Quiero contar mi historia yo misma.

Laura la miró sorprendida.

—¿Estás segura? Tu pasado… los medios lo están usando en tu contra.

—Exacto —respondió Sofía, con una calma que ella misma no esperaba—. Por eso quiero hablar. Ya no quiero que mi pasado sea un arma contra mí o contra Mateo. Quiero convertirlo en mi fuerza.

A las 11:00, Sofía apareció en una transmisión en vivo desde la sala de prensa de la torre. Mateo estaba de pie a su lado, pero no dijo nada. Solo la sostenía de la mano, visible para todos.

Sofía miró directo a la cámara.

—Mi nombre es Sofía Mendoza. Hace tres meses llegué a esta ciudad huyendo. Huía de un hombre que me golpeaba, que amenazaba a mi hermana de doce años, y que usaba su poder para controlarme. Denunciarlo fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Huir con mi hermana fue lo más valiente.

Hizo una pausa. Su voz no tembló.

—Muchos de ustedes han visto las noticias. Han leído que soy “la novia con pasado oscuro” del CEO Mateo León. Que soy un problema. Que soy un riesgo. Y quiero decirles algo: sí, tengo un pasado. Sí, fui víctima de violencia. Pero ya no soy víctima. Soy una sobreviviente. Y elegí quedarme con el hombre que me ama, que me protege, y que me hace sentir segura por primera vez en años.

Miró a Mateo un segundo, luego volvió a la cámara.

—Mi pasado no me define. Mi presente sí. Y mi presente es este: soy la novia de Mateo León. Lo elegí. Él me eligió. Y nadie, ni los medios, ni su familia, ni mi pasado, va a cambiar eso.

La transmisión terminó.

En menos de veinte minutos, las redes explotaron. #SofíaMendoza #Sobreviviente #MiHistoria empezó a trending. Miles de mensajes de apoyo llegaron. Mujeres que habían pasado por lo mismo le agradecían por hablar.

Mateo la abrazó fuerte en su oficina.

—Estuviste increíble —le susurró contra su cabello—. Orgulloso no es suficiente palabra.

Sofía sonrió contra su pecho.

—Ya no quiero que pelees solo —respondió—. Esta es mi historia también. Y quiero contarla yo.

Esa misma tarde, mientras revisaban juntos los reportes de prensa, el teléfono de Mateo vibró. Era un mensaje de un número desconocido.

**Desconocido:**  

*Bonita declaración. Pero las palabras no protegen a nadie. Dile a tu novia que si quiere seguir hablando, su hermana va a pagar el precio esta noche.*

Mateo sintió que se le tensaba toda la mandíbula. Miró a Sofía.

—Esto no termina —dijo, voz oscura—. Pero esta vez… vamos a terminarlo juntos.

Sofía tomó su mano y la apretó.

—Juntos —repitió—. Ya no huyo más.

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