Mundo ficciónIniciar sesiónTres días después, Mateo León citó a toda la prensa especializada y a los principales ejecutivos del grupo en el salón de eventos del hotel Four Seasons de Polanco. La noticia se había filtrado rápido: el CEO más codiciado de México iba a hacer un anuncio importante.
Sofía estaba nerviosa. Llevaba un vestido negro largo, elegante pero sencillo, el cabello recogido en un moño bajo y la pulsera que le había regalado Lupita. Mateo, impecable en esmoquin negro, le tomó la mano mientras subían las escaleras del hotel.
—Respira —le susurró—. Hoy solo tienes que estar a mi lado. Yo me encargo del resto.
Entraron al salón. Había más de doscientas personas: periodistas, inversionistas, socios, y entre ellos, don Héctor León con cara de piedra.
Mateo subió al escenario con Sofía de la mano. Los flashes comenzaron a disparar inmediatamente.
Buenas noches —empezó, voz firme y clara—. Gracias por venir. Sé que muchos de ustedes han oído rumores sobre mi vida personal en las últimas semanas. Hoy vengo a aclarar todo de una vez.
Hizo una pausa, miró a Sofía y sonrió —esa sonrisa suave que solo le salía con ella—.
—Esta es Sofía Mendoza. No es mi asistente. No es una aventura. Es mi novia. Oficialmente. Y lo será por mucho tiempo.
El salón explotó en murmullos y flashes. Sofía sintió que se le aceleraba el corazón, pero Mateo le apretó la mano con fuerza.
—Sé que muchos esperaban que anunciara un matrimonio por conveniencia con la familia Mendoza —continuó, mirando directamente a su padre en la primera fila—. Pero he tomado una decisión diferente. He elegido a la persona con la que quiero construir mi vida. Y esa persona es ella.
Don Héctor se levantó de su asiento, furioso.
—Mateo, esto es una locura. Estás destruyendo años de trabajo por una…
—Padre —lo interrumpió Mateo, voz fría como acero—, si sigues hablando de Sofía en ese tono, esta será la última vez que nos veamos como padre e hijo.
El silencio fue absoluto.
Mateo volvió a mirar a la sala.
—León Group seguirá adelante. Seguiremos creciendo. Pero lo haremos con integridad. Y con la persona que yo elija a mi lado. Gracias.
Bajó del escenario entre aplausos tímidos y murmullos. Sofía caminaba a su lado, temblando un poco, pero con la barbilla alta.
Cuando llegaron al coche, Mateo la abrazó fuerte antes de subir.
—Estás temblando —murmuró contra su cabello.
—Tenía miedo —admitió ella—. Pero también… me sentí orgullosa. De ti. De nosotros.
Mateo la besó. Fue un beso lento, profundo, casi reverente.
—Esta noche —le susurró contra sus labios— vamos a casa. Y voy a hacerte el amor hasta que olvides todo el ruido de esta noche. Porque nada de lo que digan importa. Solo importas tú.
De camino al penthouse, el teléfono de Mateo vibró. Era un mensaje de su padre:
**Padre:**
*Has cometido el error más grande de tu vida. Mañana vas a arrepentirte.*Mateo leyó el mensaje, lo borró y miró a Sofía con una sonrisa oscura.
—Que venga —dijo—. Que intente todo lo que quiera. Porque esta vez… no voy a pelear solo.
Sofía le tomó la mano y la besó.
—Esta vez peleo contigo —respondió.
Y por primera vez, Mateo León sintió que no estaba cargando el peso del mundo solo.







