Perspectiva de Aleksander.
Al llegar al cuarto de Brielle, me sorprendí al ver a una enfermera cambiando la ropa de cama. Miré por todos lados y no había señal alguna de ella.
—Disculpe, ¿En dónde se encuentra mi esposa? —pregunté un tanto temeroso al pensar en que algo se había complicado—. Salí un momento a buscar una taza de café y ahora ella no está aquí.
—La paciente fue dada de alta —ella miró el vaso de café en mi mano—. Supongo que pensó que usted se había ido; la doctora le dijo que le