Perspectiva de Aleksander.
Al llegar al cuarto de Brielle, me sorprendí al ver a una enfermera cambiando la ropa de cama. Miré por todos lados y no había señal alguna de ella.
—Disculpe, ¿En dónde se encuentra mi esposa? —pregunté un tanto temeroso al pensar en que algo se había complicado—. Salí un momento a buscar una taza de café y ahora ella no está aquí.
—La paciente fue dada de alta —ella miró el vaso de café en mi mano—. Supongo que pensó que usted se había ido; la doctora le dijo que le avisara y ella mencionó que era un hombre muy ocupado.
—Demonios, de haberlo sabido me quedo a su lado. —Me di la vuelta, pero me detuve en la puerta; entonces miré a la enfermera. —Le agradezco por esto.
Salí del hospital a toda prisa; no podía creer que Brielle se fuera así como si nada. Bien me pudo haber llamado, pero no lo hizo.
—Esta mujer me va a volver loco, pero así la amo. En serio que soy un masoquista de primera categoría.
Salí del hospital y pensé en ir primero a su apartamento, pe