El silencio fue roto por los aplausos de Sor Pilar; ella se puso en el medio de nosotros y miró a Roxana con tranquilidad.
—Eres una mujer casada y con una familia hermosa, conozco a tu esposo y, aunque sé bien de la diferencia de edades que hay entre ambos, te digo que es un buen hombre. Tu hijo también es un futuro buen hombre, así que mi consejo es que sueltes el pasado y seas feliz con la persona que has escogido, porque aunque no lo admitas, amas a tu marido y el mejor ejemplo es que siempre estás al pendiente de las cosas que le gustan e incluso de las que le hacen daño.
—Sor Pilar, yo…
—No, este es un momento para escuchar. Eres una buena mujer, un poco terca e hiriente cuando no tiene el control de todo, pero al final buena. —Ella puso su mano en el hombro de Roxana—. No hagas que los rumores comiencen, porque vas a herir a tu marido y de paso a tu hijo.
Roxana no dijo nada y salió de la dirección; pude escuchar un sollozo de su parte. Al final me quedé a solas con Sor Pilar y