Miré a Aleksander directamente a los ojos y al final aparté la mirada; no quería hacerme ilusiones al pensar en que él de alguna manera me iba a querer.
—¿Qué es lo que sucede? —con sus dedos volteó mi rostro—. ¿Por qué apartas la mirada?
—Aleksander, no tiene sentido estar redundando en lo mismo, sé bien que no me quieres, que solamente estás haciendo algo que al final de cuentas es para mantener a los niños cerca de ti. No quiero que vuelvas a tocar este tema, te lo pido.
—¿Por qué eres así?