La seriedad de Chloe me sorprendía; ella parecía ser una mujer un tanto diferente; había algo en mí que me lo decía.
—Deja de verme como un retrasado; es cierto que todos tenemos derechos a hacernos tontos en algún momento, pero ya lo tuyo es un abuso.
—¿Y qué es lo que quieres que haga? No quiero venir a hacer una cosa que al final no te va a parecer y me vas a dar otro golpe por el mero gusto.
—En serio que la tienes demasiado difícil, la has cagado y, pues, las cosas se complicaron con cada