Valentina
El sol del mediodía pegaba fuerte, reflejándose en el agua y en los barcos y botes que estaban por todos lados.
Había mucho movimiento, cosa que no esperaba. No era el mejor lugar para una conversación discreta, pero no teníamos otra opción.
Renzo me esperaba dónde siempre cuando teníamos que hablar.
Desde lejos parecía un arrogante, bueno, aunque en realidad si lo era; apoyado en un contenedor con los brazos cruzados sobre su pecho y cara de pocos amigos.
Aunque llevaba gafas de