Vittoria
Cuando abrí los ojos, la luz blanca y áspera me lastimó la vista. Durante unos segundos no me moví. Mamá decía que, cuando despiertas en un lugar desconocido, lo primero que haces no es mirar, sino escuchar.
Escuché.
Un zumbido constante, quizá de algún generador. El sonido lejano de metal golpeando metal. El eco de pasos que no reconocía.
Respiré despacio y moví los dedos de las manos como pude. Noté una brida de plástico alrededor de mis muñecas, no demasiado apretada. Me habían a