Valentina
Bianca se fue directo a la computadora, sentándose frente a la pantalla para empezar a trabajar.
La miré, tan en su elemento, que no pude evitar pensar en lo lejos que había llegado.
Al principio, había intentado convertirla en una asesina como yo, convencida de que la sangre Moretti le daría la habilidad natural.
Pero no había funcionado. Bianca era muchas cosas, pero letal en el campo no era una de ellas.
Sin embargo, su mente era más ágil y mucho más afilada que cualquier arma.