Dario era un experto en combate cercano, así que sabía exactamente qué hacer, corrió agachado, esquivando el fuego enemigo, mientras el sonido de las balas cortaba las hojas de las vides y los racimos de uvas sobre su cabeza.
El dolor del golpe en su frente se había transformado en una rabia helada, mientras la sangre en su cien se secaba al contacto con el viento.
El primer hombre de Greco, muy agresivo, se acercó demasiado sin percatarse e la posición de Dario, él se deslizó con rapidez bajo