Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer se filtró por la ventana, pintando las paredes del apartamento de un gris frío y acusador.
El aire estaba viciado con el rastro de la colonia de Dario, la seda arrugada y la electricidad de la adrenalina que se había convertido en algo más.
Luciana despertó primero, el recuerdo del último acto, feroz y desesperado, la golpeó con la fuerza de una condena eterna por el pecado mortal.
Había cedido, se hab&ia







