Marco había ordenado el registro de la propiedad mientras limpiaba la herida de Luciana.
— Deberíamos irnos ya, hay algo que no me da buena espina, todo está en calma, demasiado para mi gusto — Verónica dijo, sin quitarle la vista de encima a la chimenea, Luciana hacia como si no la mirara, pero no le quitaba el ojo de encima.
— Creo que deberías ir con los demás a ver si encuentran algo, yo me quedaré un rato aquí, ella necesita atención — Marco le dijo indicándole la salida.
— ¡Eres un estúpi