El supuesto "reposo" médico de Madeline no había traído ni una pizca de paz a mi manada; muy por el contrario, había traído el auténtico infierno a mi vida personal. Hacía ya tres días completos que ella permanecía estrictamente confinada en los límites del pequeño cuarto de servicio, y la intensidad del Vínculo místico se había vuelto una carga sencillamente insoportable para mi cordura. Era como si la Madre Luna, al ver a mi otra mitad tan cerca de la enfermedad y el colapso físico, hubiera g