Un pequeño análisis de ambos...
Esa noche, Matteo no encendió el portátil, lo dejó sobre el escritorio, cerrado, como si fuera un objeto que respiraba en silencio. Valentina pasó por su habitación antes de dormir y lo vio allí, impecable, con la luz del pasillo reflejándose en la carcasa oscura como un espejo roto.
— ¿No lo vas a usar?... ¿Paso algo?... —preguntó desde la puerta, con la voz suave que reservaba para los momentos en que en verdad se necesitaban, y más con su hijo.
Matteo negó con la cabeza, sin mirarla directam