Después de aquel abrazo, Valentina lentamente dio un paso atrás para ver a Matteo.
— No voy a permitir que te conviertas en un soldado… —dijo con firmeza.
— No lo soy. —respondió Matteo, alzando por fin la mirada. — Los soldados obedecen sin preguntar. Yo solo observo. Quiero entender antes de decidir.
— Aun así… si vas a mirar este mundo de frente —dijo. — no lo harás a ciegas.
Valentina camino hasta tomar el computador portátil entre sus manos y regreso a donde se encontraba Matteo.
— Al meno