Una llamada... De Elena...
El celular de Valentina vibró sobre el mármol. Un zumbido corto, casi discreto, pero que igual no podía ignorar. Al tomarlo se percató que era de un número desconocido.
— Hola, ¿Se encuentra la señora Valentina? —dijo una voz femenina, baja, tensa, como si hablara desde el borde de un precipicio.
— ¿Quién es?
Hubo una pausa. Un aliento entrecortado.
— Me llamo Elena.
El corazón de Valentina dio un salto seco, doloroso.
— ¿Elena… Rivas?
— Sí.
Valentina se puso de pie tan rápido que la silla rech