Un pasado con estrategia.
El nombre de Elena Rivas cayó pesado, como una tapa de ataúd.
Valentina se tensó de inmediato. Sus hombros subieron, su respiración se volvió más corta.
— No aquí —dijo. — No delante de él…
— Ella tiene que ver con él… —respondió Dante, sin alzar la voz. — Más de lo que te gustaría admitir.
— Estoy tratando de que no se interese por este tema y… —exclamó, sin terminar lo que iba a decir.
Matteo no levantó la cabeza, pero sus dedos se detuvieron un instante sobre la pieza. Su atención se afiló como una navaja disimuladamente. Dante continuó, midiendo cada palabra.
— Elena Rivas fue socialité… Inteligente, visible, fotografiada en todas las galas, en todos los yates, en todos los balcones con vistas al lago… Y cometió el error más grave que se puede cometer en ese mundo… enamorarse de alguien que no concibe a las personas como iguales.
— ¿Entonces ella… Se enamoró de… Vittorio?... —murmuró Valentina, el nombre salió como un mal sabor de boca.
— Sí —asintió Dante. — Vittorio.
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