Valentina suspiro, la situación era de lo más estresante en estos momentos. Matteo sabía que no podía quedarse callado, él investigó por su cuenta. Dante simplemente observaba a ambos.
— No —respondió Matteo con suavidad. — Eso es exactamente cuando empieza.
Valentina lo tomó del brazo, sin brusquedad pero con una firmeza que no admitía réplica.
— Eres mi hijo —dijo, mirándolo a los ojos. — Que no se te olvidé ese detalle, ¿cómo se supone sabes todo esto?...
Matteo sostuvo la mirada de Valentin