— Ella no quiere estar contigo, Alejandro. Ya te lo ha dicho suficientes veces, ¿no crees que estás pasándote de la raya?
— ¡Tú la manipulaste! —escupió Alejandro, con los ojos llenos de rabia. — Como siempre lo haces con todos los que te rodean... Con tus mentiras y tu dinero y tu maldito control.
— No necesito manipularla —respondió Dante con frialdad. — Ella eligió... Y eligió alejarse de ti, si se alejó de ti es por qué al final me eligió, ¿no lo crees? —añadio con una sonrisita.
Eso fue la