Mientras Valentina, Dante y Matteo escapaban de ese lugar que intento separarlos... Alejandro, por otro lado, se enteró demasiado tarde.
Cuando el auto se detuvo frente a la villa de Vincenzo, el silencio que lo recibió fue como una bofetada. Las luces exteriores seguían encendidas, pero faltaba ese bullicio sutil que siempre acompañaba la presencia de Valentina; el eco lejano de su voz, el corretear de Matteo por los pasillos, la sensación de que el lugar estaba vivo.
Ahora solo quedaba un vac