Mundo ficciónIniciar sesiónEl cielo amaneció cubierto por un velo cristalino. Luminaria se desperezaba bajo un manto de escarcha, y los primeros rayos del sol arrancaban reflejos dorados de las tejas congeladas. Las luces rúnicas que decoraban la ciudad para la Fiesta del Alba aún titilaban como luciérnagas cansadas, negándose a extinguirse del todo.
Desde la cima del faro, Amara observaba la ciudad con los ojos entornados, envuelta en su capa ceremonial de tercio







