Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos meses transcurrieron con la serenidad profunda de un pueblo que por fin respiraba sin el peso de guerras y miedos ancestrales. Luminaria crecía, no solo en la sólida reconstrucción de sus casas y murallas, sino en el alma misma de su gente. Se percibía una renovación que se sentía en cada rincón: en el susurro de las hojas, en el zumbido de las abejas, en las voces que reían juntas bajo el cielo claro.
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