Mundo ficciónIniciar sesiónEl estruendo de las garras contra la piedra era tan violento que la gruta parecía un tambor de guerra. Cada impacto arrancaba polvo de las paredes, y las sombras danzaban como presagios retorcidos bajo la luz agonizante de la antorcha caída.
Lykos, ya con su forma intermedia, se erguía frente a la entrada, enorme, sus ojos rojos convertidos en dos brasas vivas. El aire vibraba alrededor de él con la fuerza de su respiración. El alfa esta







