Mundo ficciónIniciar sesiónLa marcha de regreso al pueblo se transformó en un desfile de antorchas, estandartes y vítores. Al acercarse al portón principal, los guardias apostados sobre la muralla formaron en dos filas, arrodillándose al unísono al divisar a Amara, Lykos y Arik encabezando la comitiva. Detrás de ellos, Vania alzaba el manuscrito y el cristal carmesí, cuyas facetas reflejaban la llama danzante de las antorchas. El Altar de Sangre brillaba con un resplandor renovado: las runas, grabadas en la roca viva,







