Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa lluvia golpeaba los ventanales del piso 43 como si intentara atravesar el cristal. Golpeaba con rabia, con advertencia. Como si el cielo supiera lo que estaba por desencadenarse.
Olivia se mantenía de pie frente al ventanal, los brazos cruzados sobre el pecho, la mandíbula tensa. Detrás de ella, en el centro de su elegante oficina revestida de mármol y caoba, el silencio tenía forma: tres sobres negros, manchados con tinta corrida y bordes chamusca







