Capítulo 35: El susurro del lobo
Manhattan no duerme. Pero esa noche… rugía.
Las luces de la Quinta Avenida titilaban como advertencias cifradas mientras salía del edificio de Macmillan & Walton. La jornada había sido brutal: una maratón de recursos, revisiones periciales, declaraciones juradas y estrategias de defensa diseñadas para contener al Leviatán que era Lincoln Jones.
Eran las 22:46 cuando mis tacones comenzaron a sonar sobre el mármol del vestíbulo. Cada paso era un eco de cansancio y