Mundo ficciónIniciar sesiónEl despacho de Charles Wentworth estaba envuelto en una penumbra cuidadosamente calculada, donde la luz de la ciudad apenas se filtraba a través de los cristales ahumados. Las lámparas de escritorio dibujaban sombras largas sobre la alfombra de terciopelo negro y sobre los documentos dispersos que cubrían la superficie de caoba pulida de la mesa central. Cada hoja, cada contrato, cada nota subrayada parecía contener secretos que solo unos pocos estaba







