Capítulo 79

La noche había caído con una suavidad casi imperceptible sobre Manhattan, pero desde el penthouse de Damien, la ciudad parecía un océano de luces titilantes, un mar interminable que reflejaba su propia grandeza y fragilidad al mismo tiempo. Sophie estaba sola, envuelta en una bata de seda que rozaba suavemente su piel, ligera como el aire, pero suficientemente cercana para recordarle su vulnerabilidad. Apoyó las manos sobre el cristal frío del ventana

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