Mundo ficciónIniciar sesiónDesde su refugio junto a una mesa alta de mármol, Sophie observó. Rachel se dirigió directamente a Damien, deslizándose entre el grupo de hombres con la facilidad de quien tiene un derecho adquirido. Puso una mano en el brazo de él, una caricia demasiado familiar, demasiado íntima. Damien no se apartó, pero Sophie, que conocía cada uno de sus gestos, vio cómo el músculo de su mandíbula se tensaba bajo la piel. No era enfado, era algo más profundo, una irritación contenida, la molestia de quie







