Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana siguiente al evento golpeó al penthouse con la falta de sutileza de un martillo. Sophie estaba en la cocina de mármol blanco, entre el aroma del café y la humedad que aún dejaba París en su ropa, cuando el teléfono vibró con una nota pequeña: notificación. Titubeó antes de mirarla. La sección de chismes de la prensa social que, normalmente, le daba lo mismo, hoy se sentó a la mesa con ella.







