Mundo ficciónIniciar sesiónLas horas se volvieron difusas. El médico privado de Damien había estado allí hacía tiempo, dejando instrucciones claras. La fiebre debía bajar, de lo contrario, habría que llevarla a urgencias.
Ahora, la habitación estaba envuelta en penumbras. Solo una lámpara encendida en la esquina arrojaba un resplandor dorado, bañando la cama y dibujando sombras largas en la pared. Afuera, Manhattan vibraba con su murmullo distante, como un recordatorio de que el mundo seguía, indiferente a lo qu







