Mundo ficciónIniciar sesiónLa terraza privada del hotel en Manhattan parecía suspendida en el aire, flotando sobre un océano de luces que se extendía hasta perderse en el horizonte. La ciudad rugía abajo con el tráfico, pero allí arriba reinaba un silencio contenido, elegante, apenas interrumpido por el murmullo discreto de los meseros y el tintinear de copas de cristal soplado.
El espacio estaba diseñado para impresionar: sillones de terciopelo oscuro, mesas cubiertas con lino del más fino, velas flotantes en e







