Mundo ficciónIniciar sesiónDamien no se molestó en sentarse ni en fingir cordialidad. Dio un par de pasos más y quedó de pie frente a la chimenea encendida. El fuego proyectaba destellos rojos y dorados sobre su rostro, acentuando la dureza de sus facciones. Charles lo observaba desde su sillón, y Sophie, atrapada entre los dos, sentía que el oxígeno se le escapaba.
— ¿Qué quieres, Charles? —preguntó Damien, su voz grave, como un trueno contenido.
—Quiero asegurarme de que no estás cometiendo un error —co







