El sol comenzaba a inclinarse lentamente hacia el horizonte. La construcción de madera oscura se alzaba en medio de un paisaje verde y fresco, rodeada por pinos altos y praderas salpicadas de flores silvestres. El viento suave hacía crujir las hojas secas bajo sus pies mientras el aroma de la tierra húmeda y la resina de los árboles los envolvía.
Ambos decidieron salir y disfrutar del maravilloso lugar.
—Es… más hermoso de lo que imaginé —dijo, con los ojos brillando como si no pudiera creerlo.