Las manos de Nelly buscaron el cuello de Adrián, sus dedos enredándose en su camisa, tirando de él hacia ella con una necesidad que la sorprendió. Adrián, por su parte, la rodeó con sus brazos, atrayéndola hacia sí, como si no pudiera resistir el deseo que crecía entre ellos. El mundo a su alrededor se desvaneció por un momento. Ya no había reglas, ya no había fronteras.
La habitación se llenó de la electricidad de sus cuerpos, sus corazones latiendo al unísono, como si ambos hubieran sido arra