La luna estaba alta en el cielo, una esfera plateada que iluminaba tenuemente la habitación, colándose por las grandes ventanas que dominaban el dormitorio de Adrián y Nelly.
Las cortinas blancas se movían suavemente con la brisa nocturna, creando sombras que danzaban en las paredes. La casa, tranquila y silenciosa, parecía contener la respiración en este momento. Adrián notó que Nelly se había ido a dormir a otra habitación, eso indicaba que estaba huyendo de lo que apenas comenzaba entre ello